01/05/2016 | ORGANIZACION - ESTRUCTURA

¡Feliz Día del Trabajador/a!

Queremos abrazar a cada trabajador y trabajadora de nuestra patria, porque gracias a su dedicación y compromiso son la columna vertebral de este suelo. Queremos reivindicar cada uno de sus derechos logrados a lo largo de la historia, a fuerza de lucha por su dignidad. Abrazamos también a todxs aquellxs que son parte de los 142.000 despedidxs por este gobierno neoliberal, y hacerles saber que estamos junto a ustedes, convencidos de que juntos unidos triunfaremos.

Mayo es un mes marcado por una historia, una tradición de lucha que arrancó un primero de mayo de 1886 allá en Chicago, cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada de ocho horas en una época en que lo “natural” era trabajar entre 12 y 16 horas por día. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora de los Estados Unidos y por qué no, de todo el mundo.

Tras un proceso plagado de irregularidades, fueron detenidos los dirigentes anarquistas Adolph Fisher, Augusto Spies, Albert Parsons, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe. Los cuatro primeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Lingg prefirió suicidarse con una bomba que él mismo había preparado en la cárcel antes de padecer la “justicia del sistema”. Miguel Schwab y Samuel Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Oscar Neebe a 15 años cárcel. Miguel Schawb dijo al escuchar su condena que reconocía a aquel tribunal ninguna autoridad y que su lucha y la de sus compañeros era de una justicia tan evidente que no había nada que demostrar y que ellos luchaban por las 8 horas de trabajo pero que: “Cuatro horas de trabajo por día serían suficientes para producir todo lo necesario para una vida confortable, con arreglo a las estadísticas. Sobraría, pues, tiempo para dedicarse a las ciencias y el arte". Porque, claro, las ciencias y el arte deben ser para todos.

En la Argentina, esta jornada se recuerda a partir de 1890, cuando se realizó en Buenos Aires un acto popular con la participación de una gran cantidad de obreros inmigrantes.

Sin embargo, es a partir de la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952) cuando la conmemoración adquiere mayor relieve con la organización de celebraciones multitudinarias.

Como consecuencia de las amplias conquistas y avances en los derechos logrados por el peronismo e incorporados en la legislación laboral (vacaciones pagas, aguinaldo, la titularización en el puesto, la sindicalización, etcétera), el 1° de mayo se convierte en un día emblemático: la concurrencia a la Plaza de Mayo para escuchar el discurso de Perón fue durante muchos años uno de los hechos sociales y políticos más relevantes del año.

Esas normativas y los cambios de políticas y rumbo logran incorporar nuevos actores sociales a la vida económica activa en el país, a partir de 1946, todo un proceso histórico y gran impacto en la vida de los argentinos.

Pasaron 130 años de aquellos crímenes de Chicago y pasó mucha agua y mucha sangre bajo el puente. Los obreros de todo el mundo eligieron el primero de mayo como jornada de lucha, de recuerdo de sus compañeros y de lucha por sus derechos, de ratificación de su condición de ciudadanos libres, con plenos derechos.

NEWSLETTER

Suscribite y recibí todas las novedades en tu email