
El Movimiento de Unidad Popular, desde su nacimiento como coordinadora en 1999, busca ser parte de la experiencia política, social y gremial del sector del trabajo y la juventud que lucha por la plena vigencia de los derechos sociales, políticos, económicos y culturales. En ese camino hemos sido parte activa del enfrentamiento con los gobiernos neoliberales en una estrategia que denominábamos de “resistencia” o “defensiva”. La estrategia de “resistencia” se basaba en impedir que los planes del gobierno avanzaran, creando climas de confrontación y agitación social. El propio peso de un modelo económico-político-social inviable para las mayorías, sumado a la lucha de amplios sectores gremiales y sociales concluyeron con el derrumbe del consenso neoliberal. Cuando en 2003 Néstor Kirchner asumió la presidencia y comienza a dar vuelta el paradigma dominante, ubicando a la política como rectora de la toma de dediciones, al trabajo como eje integrador de la sociedad, a la economía nacional como motor del desarrollo, a las políticas sociales como reparadoras de las injusticias y a la integración latinoamericana como verdadero lugar de pertenencia. Hacemos este breve repaso, ya conocido por todos, para señalar como, a partir de los cambios de orientación en la política nacional, se invierten los roles y es hoy la derecha la que aplica la estrategia de “resistencia”, tratando por todos los medios de que no se desarrolle el proyecto nacional y popular. Desde el 2003 a esta parte han probado de todo. Por izquierda con los movimientos sociales opositores y algunos gremios manejados por partidos de izquierda –recordemos la huelga en Santa Cruz-. Con la inseguridad con Blumberg, con el supuesto desprestigio internacional por estar junto a Chavez, Evo Morales y Rafael Correa. Con una supuesta falta de libertad de prensa y con aislados casos de corrupción. Si bien todos estos elementos han sido inútiles, encontraron el talón de Aquiles del proyecto: la inflación. Mediante la demarcación de precios –en la mayoría de los casos aumentos netamente especulativos- quieren socavar la base de sustentación más amplia del proyecto, que son los sectores humildes y del trabajo. A su vez incorporan el debate de la necesidad de “enfriar” la economía y reducir el gasto público. Frente a esta realidad nos encontramos en una situación difícil que requerirá del gobierno y de la militancia astucia y esfuerzo para quebrar la intentona desestabilizadora. La dificultad principal se basa en que el estado hoy tiene pocos resortes para intervenir en la producción, circulación y comercialización de bienes y servicios, lo que nos pone en una situación de desventaja respecto del mercado y nos obliga a correr desde atrás. Por otro lado carecemos de la fuerza militante para salir, casa por casa si fuera necesario, a debatir y contener frente a esta envestida de los sectores concentrados del capital. Nuestro Movimiento, tiene la obligación de encontrar el camino para, desarrollar una fuerza política a nivel nacional que sea parte integral del Frente para la Victoria y de la acción de Gobierno. TENEMOS QUE CONSTRUIR LA FUERZA DEL PROYECTO NACIONAL. Es así que en estos años hemos planteado que es necesario construir un Movimiento que unifique la estrategia, uno o varios partidos para la actuación electoral, un espacio de juventud como La Cámpora que sintetice las vertientes políticas y las realidades de la juventud argentina, un Centro de Estudios que forme los cuadros político-técnicos para el desarrollo nacional, un trabajo territorial que empuje los cambios sociales y culturales, un grupo empresario autogestionado que nos de sustento económico y un multimedio para influir en la realidad. |