
Esto pasa cuando los trabajadores intentamos tocar el bolsillo de los capitalistas; la visera más sensible del ser humano, nos diría Juan Domingo Perón. En la Argentina la traducción de esas luchas se fue dando desde principios del siglo XX, empujada por obreros socialistas, comunistas y anarquistas, aunque se plasmará definitivamente en la conciencia y memoria colectiva, con la experiencia política más avanzada que tuvo nuestro pueblo: el peronismo. Con esta doctrina política e ideológica se lograron no solo las jornadas de 8 horas laborales, sino equilibrar transitoriamente las relaciones de poder entre los obreros y patrones en la misma fábrica a partir de la formación de fuerte comisiones internas que discutieron la política empresarial en el mismo proceso de trabajo. Esta experiencia también fue reprimida a sangre y fuego tras el golpe del ´55. Miles de delegados fueron despedidos, encarcelados y torturados. Además el movimiento peronista fue proscripto durante 18 años.
Hoy, con la etapa abierta por el kirchnerismo desde el 2003, los trabajadores resimbolizan esta fecha con alegría y pasión por un proyecto de país donde se recobra el protagonismo popular, además de poder democratizar permanentemente una riqueza social que siempre la producimos los de abajo y muchas veces se quedan los de arriba.
Secretario Gremial, Mesa Nacional
Darío Arguello*


