GRONDONA Y SU VISIÓN DEL PAÍS

GRONDONA Y SU VISIÓN DEL PAÍS

Así es cómo desde su columna de opinión en La Nación, nos ilumina:

"A lo largo de sus 200 años de historia, la Argentina ha conocido tres etapas en las cuales todo el poder se concentró en un hombre. Entre 1829 y 1853, ese hombre fue Juan Manuel de Rosas. Entre 1945 y 1955, ese hombre fue Juan Domingo Perón. De 2003 a 2008, más allá del simulacro de Cristina, ese hombre ha sido Néstor Kirchner. Ya sabemos lo que pasó después de Rosas y de Perón. Todavía no sabemos lo que pasará después de Kirchner. ¿Podremos anticipar la Argentina poskirchnerista?"

Sin darse cuenta, el Dr. incluyó a Néstor en la línea histórica de Rosas y Perón, con adversas consecuencias entre el lector de La Nación y favorables entre el nac&pop promedio. Le agradecemos a Grondona por marcar tan bien la cancha, aunque señalamos que esto es muy cercano a decir que estamos viviendo la Tercera Tiranía.

"Si queremos imaginar la Argentina poskirchnerista, quizá nos sirva recordar la Argentina que sobrevivió a Rosas y la que sobrevivió a Perón. La primera fue un éxito. La segunda, un fracaso. Lo que determinó el éxito de aquélla y el fracaso de ésta fue el comportamiento de la oposición. "

Acá la cosa pasa de un rojo punzó a un marrón oscuro. Todos sabemos acá cómo terminaron los gobiernos tanto de Rosas como de Perón: golpes de Estado. ¿Está acaso el Dr. convocando a la oposición para movilizar activamente contra el presente gobierno? Yo soy anarka y mucho no creo en la democracia, pero igual le recomendaría que mejor esperen al 2009 y al 2011 para plantearse el pos-kirchnerismo, porque por ahora la Presidenta no se divorció.

"Hacia 1835, Rosas se había convertido en un déspota. Dejemos de lado evaluar si su despotismo fue el remedio cruel pero necesario para un país que había caído en la anarquía o si fue un exceso que pudo haberse evitado, porque no estamos intentando aquí una ideología de la historia. Lo que sí podemos decir es que los opositores de Rosas, casi todos ellos exiliados en Montevideo o en Chile para huir de su represión, tomaron a su cargo dos tareas: una, inmediata, combatir cada día con la pluma al dictador y la otra, mediata, imaginar cómo debería ser la Argentina ulterior."

Claro, no discutamos si Rosas estuvo bien o estuvo mal. A ver si un nacional católico antisemita de esos que leen La Nación se enoja y deja el artículo, o aún peor, le empieza a caer bien Kirchner al ver que su referente máximo del periodismo lo compara con Rosas. Además, en general Mariano Grondona apoya a los "despotismos crueles pero necesarios para un país", sobre todo cuando un país cae en una anarkía de color peronista.

Montevideo es hoy en día reemplazado por Punta del Este, lugar donde la tribuna opositora veranea, y Chile es el lugar elegido por los más retrógrados conservadores para disfrutar los últimos 15 minutos de sistema de capitalización. Desde ya que el exilio es voluntario y testimonial, no como en los buenos y viejos tiempos de la Federación.

Más adelante, el artículo llega a los años ´70 y nos dice:

"Pero en el país ya se había levantado otra vez, como en el tiempo de unitarios y federales, el huracán del odio entre los argentinos. La nueva Mazorca fueron entonces los Montoneros y los militares, los nuevos unitarios."

En esto le damos la mano al Dr. Grondona. Acá el Dr. reconoce que los Unitarios de 1852 eran tan sanguinarios como los militares de 1976, algo que generalmente es negado por la línea editorial de La Nación, atribuyéndole toda la violencia de la época a Juan Manuel de Rosas. Claro, desde ya que el Dr. Grondona y el diario de Mitre se enrolan en la línea unitaria Mayo-Caseros, y por continuidad histórica se ponen del lado de los militares. ¿No es preocupante que un periodista se identifique con los Unitarios y los Militares del ´76, y a su vez identifique al actual gobierno con el federalismo de Rosas? Para el Dr. Mariano Grondona y los lectores de La Nación esas ostentaciones de golpismo obseno son cotidianas.