La Justicia Federal restituyó la identidad de la nieta recuperada 103

La Justicia Federal restituyó la identidad de la nieta recuperada 103

Se trata de la hija menor de Cecilia Beatriz Barral y Ricardo Klotzman, militantes del PRT-ERP, quienes fueron secuestrados el 2 de agosto de 1976 durante un "procedimiento de fuerzas conjuntas a cargo del Ejército en el domicilio de calle Necochea 2050 de Rosario", señala la resolución del juzgado federal Nº4 de esta ciudad, a cargo de Martín Bailaque.

 

Por su parte, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se refirió a María, la joven cuya identidad fue restituida el martes, y consideró que "hoy comienza para ella una nueva vida" como así también "la relación con su verdadera historia".

 

"Va a sentir mucho orgullo de estos dos padres, porque eran chicos con una convicción de lucha, pero también estudiantes, trabajadores y profesionales", sostuvo Carlotto en declaraciones a la Televisión Pública.

 

El juez notificó el martes a las partes el resultado de un estudio de ADN realizado en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), que fue entregado al juzgado en forma personal por sus autoridades, precisó a Télam el secretario de causas por Derechos Humanos de la justicia federal, Gonzalo López Quintana.

 

"Según los cálculos matemáticos estadísticos efectuados a partir de la información biológica obtenida de la investigación del polimorfismo del ADN, el padre alegado que se encuentra desaparecido y la madre alegada quien también se encuentra desaparecida, tienen una probabilidad de parentalidad del 99,9 por ciento con respecto al perfil genético obtenido de la muestra hemática de la persona sometida a estudio", señala la resolución.

 

Así, la hija de Cecilia Barral y Ricardo Klotzman, que fue anotada como María en la ciudad de Santa Fe por una familia adoptiva, pudo reencontrarse con su hermana Ana, quien motorizó la búsqueda a través de la justicia.

 

De acuerdo a la investigación judicial, la pareja fue secuestrada en Rosario el 2 de agosto de 1976 y luego trasladada a "la llamada `Quinta Operacional de Fisherton` en la calle Calasanz 9100 de Rosario".

 

La resolución reseña que "en el momento del procedimiento, Cecilia Barral estaba cursando un embarazo muy avanzado, considerándose muy probable que ella diera a luz en ese estado de cautiverio".

 

Luego de su paso por la Quinta Operacional de Fisherton, donde la pareja fue vista por un sobreviviente de aquel centro clandestino de detenciones, la justicia no posee más datos acerca de su paradero y aún permanecen desaparecidos, informaron voceros de la investigación.

 

Originalmente la causa se tramitó en justicia federal de la ciudad de Santa Fe, donde la beba fue entregada en una vivienda durante un operativo con personas armadas a bordo de un Ford Falcon a fines de agosto de 1976.

 

Pero luego el expediente pasó a la justicia federal de Rosario, donde habían sido secuestrados Barral, oriunda de la ciudad de Mar del Plata, y Klotzman, nacido en la localidad santafesina de Venado Tuerto, precisaron fuentes del caso.

 

El abogado santafesino Jorge Pedrazza, actual funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y quien participó en el inicio de la causa, explicó que "éste es un caso emblemático para la ciudad de Santa Fe" y brindó precisiones de la entrega de la beba.

 

"Se produjo en agosto de 1976, cuando un grupo de tareas en un Ford Falcon y con armas largas a la vista, entrega una beba recién nacida a una familia de calle Amenábar al 3000 en Santa Fe", dijo.

 

Según Pedrazza, "la noticia salió en el diario El Litoral, a mediados de agosto del 76, porque este grupo cuando realiza esa tarea amenaza a un vecino que estaba en la verdad, que no era cualquier vecino, sino que había sido miembro de la Corte Suprema de Justicia de la provincia durante la dictadura de Onganía, el doctor Francisco Caminos".

 

"Hacen la denuncia penal, tanto la familia que recibe la nena como el doctor Caminos, en el juzgado de Instrucción y en la justicia de menores, porque habían visto el accionar del grupo armado amenazante", continuó el abogado en declaraciones a LT10 de Santa Fe.

 

"Este grupo armado le dice a Caminos: `Metete adentro, viejo, no te metás`, apuntándolo con un arma larga, porque él quería sabe qué era todo ese movimiento", recordó el actual funcionario.

 

También indicó que "hay declaraciones judiciales vinculadas a esta causa, donde una ex secretaria del juzgado de menores, ya fallecida, aconseja a la familia que recibió a la beba que comience los trámites de guarda y adopción".

 

La beba de pocos días de vida fue inscripta en el Registro Civil como NN "porque no se sabía de dónde venía, lo único que se sabía era que un grupo armado en un Ford Falcon había producido ese hecho", añadió Pedrazza.

 

De acuerdo al relato del abogado, el entonces juez de menores Luis María Vera Candioti, recientemente procesado por otro caso de supresión de identidad durante la dictadura, "autorizó a hacer la inscripción en el Registro Civil como NN y le adosó el apellido de la familia que la había recibido".

 

"Cuando lo que había que hacer -completó el letrado- era investigar un hecho delictivo, porque muy probablemente los padres de esa niña habían sufrido la violencia del mismo grupo".

 

Pedrazza explicó que cuando comenzó la investigación detectó que "en Rosario había sido secuestrada una pareja de militantes del ERP en un operativo que se realizó el 2 de agosto de 1976. Cecilia Barral estaba embarazada a término y se me ocurrió, utilizando la lógica de los militares santafesinos que enviaban a los bebés de los desaparecidos a la otra punta de la provincia, que María podía ser la hija de esta pareja desaparecida".

 

Treinta y cinco años después del secuestro de Barral y Klotzman, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó a través de un examen de ADN solicitado por la justicia federal rosarina que aquella presunción del abogado era cierta.

 

"Yo creo que en este caso hubo supresión de la identidad perpetrada por los mismos que asesinaron a sus padres", dijo Pedrazza.

 

"Pero lo importante es que esta joven recuperó su identidad y ahora hay que darle tiempo a María para que procese esta historia", concluyó.

 

Fuente: Telam

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