«Leonardo Favio representa la memoria emotiva del pueblo»

«Leonardo Favio representa la memoria emotiva del pueblo»

Por Ivana Romero

En la entrada de la Casa del Bicentenario hay una foto gigante, conmovedora. Allí se lo ve a Leonardo Favio en primer plano –su pañuelo floreado cubriéndole la cabeza, el chaleco de jean– filmando. Y sobre el fondo, gente que asoma en las gradas de cemento. Juan Carlos Villareal –a cargo de la foto fija en películas como Gatica y Aniceto– es autor de esta foto y mientras sube hasta el primer piso, cuenta la historia. "Estábamos con el final de Gatica, donde la gente acompaña el féretro. Ahí ves la cancha de Independiente. Favio quiso filmar ahí porque quería mucha gente en escena. Así que filmó en el entretiempo de un partido con River. De todos modos, al fin no usó estas tomas". Villareal llega hasta la muestra, donde todo es ebullición. Es que hoy a las 19 se inaugura Leonardo Favio (Un recorrido por su obra. Una reflexión sobre su poética. Una invitación a recordarlo siempre). Se trata de la muestra más importante hasta ahora dedicada al autor de Soñar, soñar y otros filmes labrados a fuego en el ADN nacional, en el primer aniversario de su fallecimiento (ocurrido el 5 de noviembre de 2012). La muestra reúne material de quienes trabajaron al lado de Favio –como Víctor Bassuk y Andrés Echeveste, además de Villareal– sumado a obras de Daniel Santoro, Joaquín Molina y Carlos Trilnick, y fotografías de Ronald Shakespear, Annemarie Heinrich, entre otros.

Liliana Piñeiro (directora de la Casa Nacional del Bicentenario, organismo que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación) y Bassuk, productor ejecutivo de Favio, estuvieron al frente de esta nueva producción. Piñeiro subraya que la apuesta de brindarle hondura a la figura del artista mediante una propuesta transversal, que con el aporte de diversas artes, busca recrear un universo para todo público. Bassuk sintetiza: "Favio es la memoria emotiva de nuestro pueblo".

El guión expositivo está a cargo de Luciana Delfabro. Mientras se ultiman detalles, ella explica que la muestra está organizada a partir de dos perspectivas: una poética "que propone una lectura de su filmografía" y una cronológica "que da cuenta de su vida personal, de su trayectoria artística y su permanente compromiso social y político". Además fueron invitados a participar como asesores la crítica de cine y profesora Ana Amado y el escritor Marcelo Figueras.

La exposición ocupa una superficie de unos 1200 metros cuadrados. Tras ocho meses de investigación fue posible sumar el aporte de diversos archivos personales e institucionales –algunos, que ceden material por primera vez– entre los que se cuenta el de la familia Favio y Chela Pozarnik, la Biblioteca Nacional, el Congreso de la Nación, el Instituto Nacional de Cine (INCAA), Canal Encuentro, Cinemateca Argentina y Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, Página/12, Juan Crespo, Ramiro González y Adriana Schettini.

 En la planta baja se propone una introducción al mundo de Favio con una obra de Trilnick y la exhibición de dos videos (uno donde Favio habla de su trabajo y otro con textos de Figueras) y tres documentales (uno de ellos es Soy del pueblo, un impecable trabajo de canal Encuentro). Allí también hay un bar con obra del dibujante Andrés Echeveste –que trabajó quince años con Favio y que hizo, por ejemplo, los dibujos de Perón, sinfonía de un sentimiento– y afiches originales de películas.

El primer piso se abre con una introducción cronológica –donde se puede ver, por ejemplo, una foto de niño en Las Catitas con su mamá Laura, actriz y escritora de radioteatros– que incluye como paso obligado al Jardín Japonés en su época de parque de diversiones. Sus artistas de varieté –los forzudos, los lanzallamas y los prestidigitadores–fascinaron a Jorge Jury lo suficiente como para querer ser uno de ellos. No lo fue pero esos mundos aparecen en su primer corto, El amigo (estrenado en 1960) y en películas posteriores como Soñar, soñar (1976) y Gatica (1993).

También hay un retablo dedicado a objetos que Favio atesoraba en su estudio, como sus rosarios (Bassuk apunta que La Biblia, El Corán y los textos de San Agustín eran lectura obligada del artista), fotos con Perón o una partitura de Adiós Nonino que le dedica Astro Piazzolla.

El lugar protagónico que tuvo la infancia en la filmografía de Favio se puede apreciar en diversas proyecciones pero también en la caja negra creada por Carlos Capellini. El artista, que realizó el story board de Gatica, recrea la habitación de Favio y Jorge Zuhair (entrañable guionista y artífice entre bambalinas de las historias de su hermano). Tampoco falta la habitación para sentarse cómodamente a escuchar casi la totalidad de la discografía, a partir de ese sensual "Fuiste mía una verano", que las chicas escuchaban a escondidas a final de los sesenta. Incluso hay un homenaje al amor de Eva y Perón ya que, explica Del Fabro, es necesario buscar allí otra de las raíces creativas de este artista peronista y perdurable. La muestra se complementa con un programa educativo que diseña visitas guiadas, un ciclo de cine y otro de recitales. Se puede consultar en <www.casadelbicentenario.gob.ar>. «

http://tiempo.infonews.com/2013/12/18/cultura-115236-leonardo-favio-representa-la-memoria-emotiva-del-pueblo.php

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