Reforzará el Gobierno la protección a trabajadores vulnerables

Reforzará el Gobierno la protección a trabajadores vulnerables

El ministro explicó que los trabajadores antes explotados en la modalidad conocida como "trabajo esclavo" están regresando a sus provincias de origen y reciben ayuda gubernamental para reisentarse en el mercado en condiciones dignas.

En ese sentido, aseguró Tomada que los empresarios adecuan las condiciones de empleo para hacerlas más dignas, a raíz de la exigencia oficial. Entre otras cosas, el Gobierno pide que se anticipe el tratamiento de la legislación del trabajo rural.

Por otra parte, sostuvo que se debe combatir la idea de la naturalización del trabajo infantil y advirtió que utilizar contratos con monotributo para enmascarar una relación de dependencia es ilegal.

Tomada subrayó que las mujeres son mayoría en el mercado laboral y que es necesario repensar la legislación en base a ello. Una de las metas es construir nuevos jardines maternales como solución para trabajadoras del campo y de la ciudad.

Adelantó, entonces, que contar con espacios de guardería para los niños no sólo mejorará la calidad de vida, sino que incluso servirá para evitar el trabajo infantil.

Tomada habló, también, de la explotación laboral, las pasantías, los nuevos sindicatos y qué pasa con los gerentes que están por fuera del Convenio Colectivo.

-Mano a mano

Sala de Prensa: -Tras los operativos en los que se detectó trabajo esclavo, ¿qué pasó con esos hombres y mujeres que estaban siendo explotados? ¿Cómo se reinsertan al mercado laboral?

Carlos Tomada: – Lo más importante es la firma de convenios con los gobiernos de las provincias, normalmente emisoras de trabajadores, que terminan estando en esta situación; de manera que el regreso de esa provincia se haga en condiciones de mayor inclusión social. Esto implica subsidio por desempleo; la posibilidad de reinserción de los niños en edad escolar a las clases, mediante la percepción de la Asignación Universal y el acceso a cursos de formación y capacitación laboral para poder reubicar a estos trabajadores en la provincia de origen.

Los empleadores que no cumplen con la legislación laboral son competencia desleal de otros empresarios que sí ajustan sus comportamientos al pleno respeto de la ley.

Del lado de las buenas noticias está que empresas importantes, que habían estado involucradas en el trabajo esclavo, en los próximos días están inaugurando, con nuestra presencia, nuevos equipos, formas de dar alojamiento y condiciones dignas para estos trabajadores.

Nuestra intención no es ‘encontrar’ y ‘denunciar’, sino que es prevenir y generar mejores condiciones.

El ministro explicó que cuando asumió la cartera laboral en 2003 la inspección del trabajo era inexistente y los inspectores eran tan sólo 22. “Hoy tenemos más de 400 inspectores, hacemos directamente la inspección con un sistema tecnológico con lo que los plazos de control y sanción han pasado de seis meses a cinco días”, indicó.

También, puntualizó Tomada que “hubo un fuerte proceso de concientización en la sociedad, la ciudadanía, en los empleadores y trabajadores, claramente, en dirección a que esto debía ser combatido, denunciado”.

En este sentido, dijo el funcionario que un dato clave para la reducción de la explotación es el crecimiento del trabajo registrado en estos últimos años y la estabilidad laboral. “No hay nada más disciplinador que altos números de desempleo. No hay nada más atemorizante que la sensación de que el empleo se puede perder en cualquier momento y, además, que no se va a conseguir otro empleo. Eso se fue perdiendo”.

En cuanto al trabajo esclavo en las zonas agrarias, el ministro recordó que “el Consejo Nacional de Trabajo Agrario, dictó una resolución más precisa sobre dimensiones, condiciones mínimas, provisión de aguas y alimentos, elementos que vamos a ver, en la ley que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió al Congreso”.

SdP: -Mencionó la Ley de Trabajo Rural, es precisamente ahí donde se detectó la mayor cantidad del llamado ‘trabajo en negro’ y explotación infantil. Esos chicos, por lo general, cuando van a las escuelas aprenden sólo a leer y escribir, entonces, ¿cómo es la llegada culturalmente a esa gente para que entiendan que se están violando derechos de los niños?

CT: – Nosotros sostenemos, y por eso venimos trabajando sobre todo en las provincias del gran norte, que es donde está instalada esta cultura con más fuerza, que la Argentina que nosotros queremos es la de los padres trabajando, los niños jugando o en la escuela, y los empleadores que utilicen mano de obra de trabajo infantil, presos.

Funciona la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil, que cuenta con la participación de empresarios, que nos asegura una mejor llegada. Pero no solamente esta Comisión tiene la muy importante tarea de difundir, extender el conocimiento, sino sobre todo, combatir la idea de la naturalización del trabajo infantil. En nuestro país apareció una suerte de idea de entender el trabajo infantil por un lado como un beneficio y por el otro como una defensa contra peores prácticas.

Este trabajo que se viene haciendo desde nuestra Comisión tuvo un mayor impacto en ir sumando empresarios a esta cruzada.

Por eso venimos insistiendo en la necesidad de extender en todo el país jardines maternales, espacios, para los niños desde los 45 días. Uno de los avances son los ‘jardines de cosecha’, que se hicieron en Salta, Mendoza, y estamos avanzando en San Juan: se están generando hábitats, lugares, donde las familias pueden dejar a los niños mientras van a trabajar y no llevarlos a las cosechas con el argumento de no tienen dónde dejar a los niños.

El ministro insistió en la necesidad de profundizar el cambio cultural con respecto al trabajo infantil. “Todavía hoy nos encontramos con dirigentes políticos que creen que es una virtud decir que ellos trabajaban de chicos. Se olvidan que las situaciones son absolutamente diversas. Hoy un niño que no estudia, que no se alimenta adecuadamente, que no juega, tiene muchas menos posibilidades de insertarse en el mundo de los adultos”.

SdP: -Eso pasa aquí, pero en países donde se fabrican productos tecnológicos, como computadoras y celulares, también. Se aprovechan de las manos pequeñas que son más rápidas para trabajar con los componentes. O también en otros países, donde los utilizan para cultivos de flores.

CT: – Es que la Argentina no está alejada de ninguno de los fenómenos mundiales producto de años y años, décadas en realidad, de retroceso de los derechos sociales, de los derechos de los trabajadores. Pero nosotros, en la Argentina, estamos viviendo un proceso, un momento histórico, en dirección a recuperar o a explorar nuevos derechos para los trabajadores, trabajadoras. El tema del trabajo infantil, para nosotros, es uno en el que no podemos descansar ni un día para que siga retrocediendo.

SdP: -Por otra parte, y con respecto a los sindicatos, ¿qué pasa con los cargos medios de las empresas que no están comprendidos en el Convenio Colectivo y que se ven sin los mismos derechos que los operarios?

CT: -Parece increíble esta pregunta, realmente. Creo que vale la pena señalar que cuando llegamos había, aproximadamente, 2.800.000 trabajadores dentro de los convenios colectivos vigentes y hoy superan los 6 millones. O sea, hemos más que duplicado los trabajadores comprendidos en convenios.

¿Cuál era el fenómeno que se venía produciendo en los años anteriores, al calor de políticas que estimulaban, concretamente, este tipo de comportamientos?

Los empleadores excluían a los trabajadores del Convenio. Lo hacían por buenas razones o con malas prácticas. Seducían a los trabajadores diciéndoles que era mejor estar por fuera del convenio, que éste era estar sometido al dictado de un sindicato, que los salarios iban a ser mejores para ellos, cosa que en ese momento era cierta. La lógica no es así. El funcionamiento real empieza a ser de otra manera.

¿Qué es lo que pasa hoy? Por un lado, ha aumentado la cantidad de trabajadores comprendidos en convenio colectivo, se ha extendido a otras categorías y actividades. Entonces, también, empieza a aparecer esto que estaba ínsito en la pregunta, pero también junto con otros fenómenos.

SdP: En cuanto a esa amplitud, ¿qué característica tienen las nuevas solicitudes de personería sindical que recibe el Ministerio?

CT: -Empiezan a aparecer nuevas actividades que antes eran inexistentes o muy pequeñas, como lo es el tema de los peajes, o en los trabajadores de las empresas tecnológicas, o las vinculadas con comunicaciones, que es otra área de un explosivo crecimiento en los últimos tiempos. Pero, al mismo tiempo, se da otro fenómeno: la vocación, necesidad, de los trabaja dores de organizarse, en relación a la defensa de sus intereses específicos. Acá empieza a aparecer, entonces, esta franja de técnicos, de especializados, de jerárquicos, profesionales en relación de dependencia, que también aspiran a conformar sus nuevos sindicatos.

SdP: -Uniendo, quizás, el combate al trabajo ilegal y este tema de profesionales, hay muchos con cargos medios que facturan. Los hay en el sector privado pero también en el Estado.

CT: -Sí, pero ahí hay algunas diferencias. Primero que no todo trabajador que presente una factura es un evasor. Pero sí se viene utilizando hace muchos años esta práctica; con el monotributo aparecieron estas desviaciones, donde se pretende enmascarar una relación laboral. Para nosotros forma parte del trabajo ilegal, del trabajo no registrado, y por lo tanto susceptible de ser sancionado. En el caso del Estado hay una tarea progresiva que es necesario destacar. ‘El Estado’ es muy amplio, diverso, y yo me referiría, en este caso, a la Administración Pública Nacional; diría, entonces, que en la Administración Pública Nacional hay un claro retroceso del uso de estas figuras del monotributista. No digo que haya desaparecido absolutamente pero, desde el momento en que nosotros llegamos, nos encontramos con una cultura que promovía este tipo de vínculo fraudulento entre el Estado y los trabajadores, a la actual situación, en la que tratamos de disminuirlo, de transformar a muchos de estos trabajadores en personal de planta transitoria, con lo que tiene acceso a otros derechos y protecciones, hay un cambio notable.

SdP: -Cuando se habla de profesionales podríamos mencionar una irregularidad que se ve en medios como La Nación y Clarín, que utilizan a graduados de sus posgrados para trabajar a modo de ‘pasantía’ un contrato de seis meses en los que cumplen 8 horas diarias de trabajo.

CT: -Ahí hay un tema muy polémico. Hoy tenemos una legislación más restrictiva en cuanto a las pasantías, por supuesto que fue un objetivo claro el terminar con la pasantía utilizada como fraude laboral. Personalmente, creo en la utilidad de las pasantías. Soy un enemigo acérrimo de las pasantías fraudulentas. No habría que tolerar ninguna.

SdP: -Ministro, volviendo al tema de los nuevos sindicatos, ¿hay algún proyecto para las fuerzas policiales?

CT: -No. Hoy por hoy, nuestra jurisprudencia administrativa, en base a las normas de la Organización Internacional del Trabajo, no acepta la sindicalización policial.

SdP: -La regulación de, por ejemplo, las horas extras ante la situación de que hay muchos efectivos policiales que trabajan de más, y que arriesgan su vida por ello, también, por el desgaste, ¿en manos de quién está?

CT: -Eso viene por una distorsión del funcionamiento de la institución policial que se está revirtiendo en términos de cantidad de dotación pero, al mismo tiempo, de supresión de algunas prácticas que son pensadas en función de generar un beneficio, una mayor protección a alguna zona, y termina siendo una forma de sumar ingresos sin efectiva prestación de servicios porque es imposible: es un trabajador que tiene ya 8 horas de trabajo hechas y va por la número 16…

SdP: -Entonces, ¿esos trabajadores quedarían bajo el ala de los ministerios de Seguridad, ya sea el nacional como los provinciales?

CT: -Sí, claro. Es un tema que está hoy en revisión con normas que están poniendo claros límites al uso de esto que se llaman ‘servicios extraordinarios’. Porque, además, lo que ocurría era que no existía la prestación, porque no podían.

SdP: -Por último, ¿cómo ha mejorado la equivalencia de los salarios entre hombres y mujeres, los ascensos?

CT: -Los convenios colectivos no admiten la negociación de salarios diferenciados entre hombres y mujeres. No la admiten las propias organizaciones sindicales; y si lo hicieran, nosotros no lo permitiríamos.

A veces, en la práctica, ocurre. También ocurre que hay determinadas tareas que se femenizan para poder abonar menos. Son todas prácticas que han crecido en tiempos de un mercado de trabajo muy duro, con niveles de desempleo superiores al 12%.

La Argentina no era un país con niveles importantes de discriminación, y debo decir que a caballo de este debilitamiento de la estructura ocupacional de nuestro país, han aparecido niveles de discriminación importantes. Han retrocedido en la medida que se han creado cinco millones de puestos de trabajo, de mayor presencia sindical, la estabilización del empleo, del incremento del trabajo registrado. Pero hace diez años vos pasabas por delante de una cola de trabajadores y trabajadores sin empleo y solamente mirándolos decías ‘éste entra, éste también y estos otros no’, había ese nivel de discriminación. Hoy esto retrocede.

SdP: -¿Qué tipo de discriminación se visualiza?

CT: -Nuestro país tiene, insisto, una larga tradición de combate a la discriminación por razones de religión, de nacionalidad, a pesar de que hay algunos dirigentes políticos que todavía siguen insistiendo en instalar estas ideas, como fue en algún momento el caso de Mauricio Macri (jefe de gobierno porteño). Pero no es en eso en lo que está la mayoría del pueblo. Al contrario, diría que en estos años, en términos de inserción laboral, los residentes que son ciudadanos de países hermanos han tenido el mismo nivel que el de los trabajadores argentinos, tal como corresponde.

SdP: -¿Cómo es la situación para las mujeres?

CT: – La legislación laboral fue pensada, siempre, para una sociedad laboral básicamente masculina. Hoy, en la Argentina, y en muchos países del mundo, la mayoría de los trabajadores son del género femenino.

Esto marca algo que en el correr de los tiempos va a haber que encarar, que es: pensar la legislación, la normativa, en función de un mercado predominantemente femenino.

También por esa razón la necesidad de instalar jardines maternales, centros de desarrollo infantil, cualquiera sea el nombre que se le quiera poner. Es algo imperativo en los tiempos que corren. Esa es la asignatura que me queda pendiente y sobre la que quisiera trabajar muy fuerte. Hoy por hoy, a la mañana, a la hora que normalmente ando por la calle: 7:30, 8:00, lo que se ve por la calle son básicamente mujeres dejando a sus niños a algún lado mientras ellas trabajan. Esto es una realidad que debe encontrar respuesta por parte de las políticas públicas, por parte de una acción mancomunada entre trabajadores y empleadores en dirección de que no haya un lugar de estos para poder dejar a los niños.

Eso es un ejemplo de lo que quiero decir cuando planteo que va a haber que pensar, y repensar, muchas de las instituciones laborales en función de esta nueva realidad de la mujer como el factor principal dentro de la fuerza de trabajo.

Esto demuestra que somos una sociedad en crecimiento, que ese signo que Cristina (Fernández) ha impuesto tan fuertemente de explorar las fronteras de los nuevos derechos encuentra acá un terreno hacia delante, el futuro, que no debemos dejar.

Presidencia de Nación

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